Cuenta la historia que este gentil ser divino, antes de consumirse como lo hará el Sol, se prendió mas que antes, mas que siempre. Anda haciendo de las suyas para no quedarse con fichas en el bolsillo, no quiere rendirse tan fácilmente (sabiendo que la victoria no será suya). Logra dibujarnos un paraíso como el que lo dejó caer, mientras creemos que un lujo podrá salvarnos, pero de ésta no se salva ni él.
No hay tal mundo intermedio, estamos abajo, condenados.
Mientras estamos enceguecidos, allá se está jugando rudo. No te mientas, y despertarme que quiero correr; aunque no haya lugar donde esconderse, yo me quiero esconder.
¿Vieron muertos caminar? ¡¡¿Y a un perro hablar?!!
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