viernes, 13 de enero de 2012

Infinito en la noche.

Me siento en la noche,
veinticuatro horas diurnas,
esperando la luz,
esperando el sol.
María también.

Se tiñe de rojo
se saborea,
se exprime,
se sufre,
nostálgica.
Se ríe,
se llora,
se festeja en compañía deseada y
se venga con la mas inmensa furia
en los vientos...

Se destruye,
se incinera,
no quiere volver a nacer...
Pero si fuese mas fuerte
su tallo se recompondría,
su sangre recorrería el verde
tacto en su vena.
Pondría a mirar a miles de pavos,
los animales sorprendidos,
y ese verde lo harían.
¿Y quién les arrebataría esa libertad natural?





Isaias Balbuena.

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